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Publicado por en nov 7, 2012 | 1 comentario

En torno a las primeras separaciones – segunda parte

Cuando tiene algunos meses más y la representación mental de su madre es más firme, puede manifestarse la ansiedad ante los extraños.

Hasta los 8 meses aproximadamente, los niños pueden mostrarse sonrientes y amables con los extraños si éstos se les acercan e interactúan con ellos, no manifiestan rechazo.

Sin embargo, a partir de esa edad pueden empezar a manifestar su disgusto de que personas desconocidas se acerquen a ellos, les hablen, les toquen— Es lo que se conoce como la “angustia ante el extraño”.

Este hecho fue estudiado por un psicoanalista llamado René Spitz. Al  tiempo, pueden surgir temores a separarse de la madre que es la principal figura de apego.

Esas ansiedades forman parte del desarrollo evolutivo normal y su adecuado manejo es fundamental tanto por sus efectos inmediatos como a largo plazo.

El bebé puede seguir apegado a su madre si se separa de ella, pero es conveniente que la separación no sea muy larga ya que si se prolonga los sentimientos de enfado y de rechazo pueden ocupar el primer plano.

La ansiedad ante los extraños y por separación suele cristalizar alrededor del primer año.

En ese momento, para facilitar el acercamiento, es positivo que la persona extraña sepa esperar y que no sea invasiva con el niño.

La aproximación debe ser progresiva, jugando y despertando la curiosidad natural del niño.

De esta manera se potencia su inclinación a relacionarse con los demás.

También facilita el proceso de separación el que la persona que se haga cargo del niño tenga disponibilidad para él, que pueda establecer un contacto lúdico y cálido.

Si además demostramos aprecio hacia quien se va a ocupar del bebé, si nos mostramos afectuosos, el paso también es más fácil.

También es importante hablar en positivo de esa persona y mostrar que nos inspira confianza.

El bebé también tiene sus propios recursos para ir asumiendo estas situaciones que vive de forma pasiva transformándola en algo activo, como a través de ciertos juegos de escondite.

Se ha llegado a observar a bebés de 3 meses que, sin dormir, cierran los ojos y luego los abren, encantados de reconectarse con el mundo. Estos bebés de alguna manera hacen aparecer y desaparecer ellos mismos a las figuras más cercanas, actuando de forma activa lo que tienen que sufrir pasivamente, como las ausencias de sus figuras más significativas.

1 Comentario

  1. Descomunal, formato de tu blog! ¿Cuanto tiempo llevas bloggeando? haces que leer en tu blog sea ameno. El diseño total de tu web es magnífico, al igual que el material contenido!
    Saludos

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